Hombre solo adorando

(Año: 2019 / 2023) Introducción a Hombre solo adorando

Hace tres años supe que mi única manera de llevar un diario era ir testimoniando el trajinar de mi trágica luminosidad fisuradora de la sombra amniótica a través de poemas de corte popular emergidos en forma de bitácora casi cotidiana (en un principio fueron haikus y después tankas rimadas, a los que muy de vez en cuando se agregan sonetos, sextillas o décimas, aparte de algunas reflexiones que pretenden aproximarse tanto a los koanes como a los llamados logiones evangélicos apócrifos). En pleno apocalipsis de la era de Gutenberg los textos siguen apareciendo continuamente en las redes y gracias a Internet (y al infatigable empuje autogestionario de elMontevideano Laboratorio de Artes, que fundamos hace ya 18 años con el cineasta multimediático Álvaro Moure Clouzet) dialogan sin el menor afán de lucro (el symbolleim dialógico es el reverso del diabolleim que rasga la unidad comulgante) con innumerables lectores de todas las capas sociales no uniformizadas ni manipuladas por el gusto oficial (o esnobismo globalista) que parecen ir proliferando ad infinitum sin que el establishment de capilla me haya puesto de moda ni me haya sido necesario mendigar espacios en las siempre flechadas editoriales de tirajes paupérrimos y copete multinacional (inventadas más para lavar dólares que para difundir cultura), lo que en mi caso significa algo así como haber concretado el sueño del pibe. En el volumen de mi Biblioteca Virtual que titulé Puro verso figuran los textos iniciales de Hombre solo adorando, pero en los últimos dos años se sumaron muchos otros que seguramente no dejarán de multiplicarse hasta mi último aliento.

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Acerca de esta obra

“HOMBRE SOLO ADORANDO. UN DIARIO POÉTICO” (*) por JORGE LIBERATI

(Este texto prologa la nueva compilación poética que próximamente se sumará a la BIBLIOTECA VIRTUAL HUGO GIOVANETTI VIOLA)

Giovanetti ha escrito “’haikus’ y después ‘tankas’ rimadas”, explica en su dedicatoria, “a los que muy de vez en cuando se agregan sonetos, sextillas o décimas”, obra que había iniciado en “Puro verso”, su “Poesía completa” (1973-2021).

La forma breve de haikus y tankas parece acomodarse inmejorablemente a sus propósitos, un poeta que busca el registro de vida “en forma de bitácora”. Sin embargo, hay algo más que un diario tal como generalmente es concebido en literatura: hay una poesía de gran calado.

Comentarla es difícil pues su secreto es indescifrable. A la exigencia del poema concentrado, con unas pocas rimas que mantienen con libertad el metro de arte menor, vibrante e inusitado, se suma la necesidad de satisfacer el difícil requisito de la selección léxica. Pues debe responder con naturalidad al esquema de versificación elegido, negado en lo que se refiere a desarrollo y discurso, y abierto en lo que se refiere a ahondamiento, sugerencia, asociación de sentimientos y pensamiento.

Se trata de uno de los mayores fuertes de Giovanetti, quien no parece seleccionar nada concienzudamente, proyectar nada voluntariamente. Todo surge como una canción, sin mayor esfuerzo, y no parece que se interpusieran especulaciones idiomáticas, intención de dirigir el ritmo o prever sílabas acentuales, rimas internas o simetrías.

A la espontaneidad y sencillez de la canción se agrega una idea, desde el primer verso. Un contenido de pensamiento cuyo efecto inmediato invita a pensar, a reflejar el verso en la experiencia propia, en la realidad vivida, en el entorno que sea, porque siempre tiene algo que ver con el todo.

No una idea complicada, un concepto, una imagen mental surgida de la reflexión estructurada y sistemática. Solo una idea encarnada en lo cotidiano, en lo que se goza y sufre. Muy frecuentemente, una idea que pone al desnudo y en toda su ridiculez e inhumanidad las imposturas mundanas y las falsedades ilustradas.

Casi siempre surge un sentimiento, un motivo para la emoción con la calidez que se ha fogueado en mil tradiciones. Remite al viejo romancero español, al Manrique sentenciador, al suave Fray Luis, al duro Góngora, al hábil Quevedo, en fin, al dúctil Lope y al Calderón desfacedor de entuertos metafísicos.

Si hay algo de romanticismo es más bien el de Campoamor o el de Espronceda, no el de Bécquer. Y si hay algo de modernismo es algo del modernismo tardío de Julio Herrera, no del de Darío. Luego, expresionismo a lo Vallejo, localismo a lo Lorca o afín al estilo del tango, blues en español, síncopas jazzísticas o barroquismos a lo Beatles, y un constructivismo que asoma tras una estrofa que puede evocar lo ortogonal.

Se envuelve en una ironía digna del cinismo griego (rechazo tajante de lo superficial, condena de la moral interesada, enjuiciamiento de la hipocresía en el arte). Y del régimen invocatorio del salmo pasa indistintamente al poema de amor (casi siempre de tipo cortés), al epigrama sentencial y al aforismo a veces imprecatorio a veces apologético.

La obra se podría llamar salterio de Giovanetti en tanto verdadero himno a la fe. Es curioso que la poesía pueda desarrollar con tan poco un panorama tan grande de sugerencias, de campos de significado tan vastos. Que una forma tan breve pueda alcanzar un contenido tan hondo. Que la poesía pueda asumir a la vez el designio de la prédica religiosa y el clamor por la más carnal de las sensualidades.

Cada poema responde a una vocación espiritual similar a la de San Juan de la Cruz. Asimismo, se sugiere el “unum purum nihil” del Maestro Eckhart, la “pura nada” del mundo en comparación con la unión mística de lo humano y lo divino. Esta pasión no desprecia al mundo, lo enaltece, asoma en cada poema y en el ícono sagrado que está al frente de cada experiencia personal: en cada una de las vivencias determinantes del hombre real y en cada pulso del poeta.

Sin que se busque, cada verso impone el salto a un mundo paralelo, nos suspende en cada palabra, en cada paso de palabra a palabra, de rima a rima. Como si de cada lugar algo nos deslizara hacia otros muchos lugares del sentir y del pensar. Lugares de la vida del mundo y de la vida personal.

Porque esta poesía refleja y emite, reproduce y proyecta metiéndose y saliendo del alma. Cada verso parece una ventana que no se sabe si se va a abrir para dejar ver un prodigio o si se va a cerrar para que en la sombra pueda verse lo que la vida nos ha hecho.

(*) Este análisis bibliográfico fue publicado en el número 464-5 de la revista “Relaciones”, enero-febrero de 2023.

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