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(40 CRÓNICAS UCRÓNICAS) es un libro atípico en el que el autor agrupa distintos géneros (entrevistas, poesía, narrativa y ucronías surrealistas) con la misión de capturar la esencia y existencial y metafísica de su padre, el plástico torresgarciano HUGO W. GIOVANETTI SANNA (1919 / 1979) a quien considera deberle “todo” en la vida.
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Tengo 77 años, y he estado escribiendo sobre mi padre desde 1980. El poemario Heredad de mi padre ganó el Premio Plural 1982 y fue editado en México al año siguiente. Y su dedicatoria reza así: Padre / escribimos juntos / estos poemas / desde que me abrigó / tu lámpara celeste. / Estás allá y aquí / y estoy aquí y allá / como hermanos que llevan / un idéntico nombre. / Que así sea.
Hugo W. Giovanetti Sanna (1919-1979) sigue siendo mi mejor amigo de todos los tiempos, y su aura de redención (o mejor: su santidad) se proyecta sobre muchísimos de mis textos narrativos, líricos y ensayísticos, que están agrupados en mi página WEB, la cual puede descargarse gratuitamente clicando en www.hugogiovanettiviola.uy
Pero a principios de este año, 2025, sentí con mucha angustia que todavía no existía una síntesis elemental y mínimamente aglutinante de la esencia del hombre a quien le debo todo. Y como ya me ha llegado la hora de vivir la gran aventura final (C. G. Jung dixit), me zambullí en esta “misión imposible” como pude, y el resultado es este extraño y totalmente atípico libro que he trabajado con enamorada exasperación (y siendo consciente en todo momento, como le pasó a Mario Levrero con La novela luminosa) de que el fracaso de mi objetivo era inevitable, aunque “justo y necesario” para que levantáramos un poco más el corazón junto con los lectores que ya conocen algunos capítulos a través de Facebook.
Siempre supiste perdonar sonriendo mis errores y mis limitaciones, papi, pero también detectar y aplaudir la pureza indoblegable con la que a veces he logrado ser digno de prolongar tu paso por la tierra. Unión que, como se sabe, ya está atada en el cielo.
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(AÑO: 2026) Este atìpica aproximación ensayística que Giovanetti Viola dedica al análisis de la polémica vida y obra del que considera uno de sus máximos maestros intenta saldar cuentas con el “negroleyendismo cristofóbico” norteamericano que sigue pretendiendo menospreciar las últimas cuatro nouvelles de profundo calado místico que el ermitaño de New Hampshire le regaló al mundo antes de dejar de publicar para siempre en l965. Salinger siguió escribiendo hasta su muerte ocurrida en 2010, y su viuda y su hijo son los encargados de ocuparse de la publicación de miles de páginas que el mundo entero espera como una lluvia de maná, en pleno auge del cada vez más asfixiante aluvión desesperanzado del Kaly Yuga.
(Año: 2026) EL LADO DORADO DE LA LUNA
Este díptico narrativo está integrado por dos historias (“Oración por todos” y “Pequeños asesinatos”) que se complementan y conjuntan bajo el título global de “El lado dorado de la luna”, aunque cada una de ellas puede leerse independientemente. Es lo mismo que sucede en “Morir con Aparicio”, el clásico fundacional de la nueva novela histórica uruguaya, publicado en 1985. En ese primer díptico, Giovanetti Viola ya había estructurado los textos a la manera de J.D. Salinger en “Franny y Zooey”
(Año: 2020 / 2026) Hace unos años supe que mi única manera de llevar un diario era ir testimoniando el trajinar de mi trágica luminosidad fisuradora de la sombra amniótica a través de poemas de corte popular emergidos en forma de bitácora casi cotidiana (en un principio fueron haikus y después tankas rimadas, a los que muy de vez en cuando se agregan sonetos, sextillas o décimas, aparte de algunas reflexiones que pretenden aproximarse tanto a los koanes como a los llamados logiones evangélicos apócrifos). En pleno apocalipsis de la era de Gutenberg los textos siguen apareciendo continuamente en las redes y gracias a Internet (y al infatigable empuje autogestionario de elMontevideano Laboratorio de Artes, que fundamos hace ya 18 años con el cineasta multimediático Álvaro Moure Clouzet) dialogan sin el menor afán de lucro (el symbolleim dialógico es el reverso del diabolleim que rasga la unidad comulgante) con innumerables lectores de todas las capas sociales no uniformizadas ni manipuladas por el gusto oficial (o esnobismo globalista) que parecen ir proliferando ad infinitum sin que el establishment de capilla me haya puesto de moda ni me haya sido necesario mendigar espacios en las siempre flechadas editoriales de tirajes paupérrimos y copete multinacional (inventadas más para lavar dólares que para difundir cultura), lo que en mi caso significa algo así como haber concretado el sueño del pibe. En el volumen de mi Biblioteca Virtual que titulé Puro verso figuran los textos iniciales de Hombre solo adorando, pero en los últimos dos años se sumaron muchos otros que seguramente no dejarán de multiplicarse hasta mi último aliento.