Biografía de Hugo Giovanetti Viola
HUGO GIOVANETTI VIOLA (Uruguay, 1948) ha incursionado en la poesía, la narrativa, la canción popular, el ensayo, el teatro, el cine, el periodismo y la producción cultural.
Se desempeña como docente musical especializado en la guitarra (escuela de Olga Pierri) a partir de 1967 y dirige el Taller Literario Universo desde 1990.
Fue co-fundador y redactor, en 1970, de la revista Universo, junto a Daniel Bentancourt, Tarik Carson, Hugo Bervejillo, Ingrid Tempel, Alfredo Fressia y Álvaro Pierri.
En 1967 y 1972 obtiene menciones en concursos narrativos organizados por la Intendencia de Montevideo y el semanario Marcha (jurados: Juan Carlos Onetti, Mercedes Rein y Jorge Ruffinelli), que lo incluye en su antología Narradores 72’.
Durante el período de gobierno de facto que vivió el Uruguay fue co-fundador de la finalmente censurada revista Palabra junto a Saúl Ibargoyen, Manuel Espínola Gómez, Juan Carlos Macedo, Tarik Carson y Leonidas Spatakis.
También en esa década fue activo corresponsal de la revista mexicana Plural, que en 1982 le concedió el Primer Premio en la Categoría Poesía (jurados: Jorge Boccanera, Alí Chumacero y Mónica Mansour).
Entre 1985 y 1991 se desempeñó como redactor cultural en El Popular y La Hora Popular.
En 1987 participa en el Coloquio Francia-Uruguay organizado en París por La Sorbonne y la UNESCO, siendo invitado posteriormente a visitar la RDA como directivo de ASESUR (Asociación de Escritores del Uruguay).
En 1989 y 1991 es invitado a participar en dos de los encuentros bienales que se realizaron durante tres décadas en Lahti, Finlandia. Luego del primero de estos encuentros, viaja a Moscú invitado por la agremiación de escritores soviéticos.
Ese mismo año traduce la obra de Maryse Renaud En búsqueda de una identidad en la obra de Juan Carlos Onetti, que co-editan la Universidad de Poitiers y la Editorial Fundación de Uruguay.
En 1993 participa como co-guionista y asistente de dirección del espectáculo teatral Onettiana (recreación libre de El pozo de Juan Carlos Onetti), estrenado en el Museo Torres García con dirección, co-guionado y actuación de Carlos Saralegui, junto a las actrices Diana Pumar y Carolina Dornelles.
En esa misma década se desempeña como Jefe de Redacción de la revista cultural Fundación, que dirige Carlos Marchesi.
Entre 1994 y 1997 funda y produce, mayoritariamente junto a integrantes de sus talleres, la Banda Barroca, que cuenta con la dirección musical de Ulises Ferretti y culmina un nutrido ciclo de actuaciones registrando el CD Plan de ataque, que está a disposición en You Tube.
En 1999 se publica Los recovecos de Manuel Miguel / Desbocada reinvención de la vida Manuel Espínola Gómez, única biografía autorizada por el plástico solisense.
Entre y 1998 y 2008 funda y co-dirige la editorial Caracol al Galope, junto a Laura Etorena y posteriormente Raúl Turri.
En 2003 antologa y prologa la primera parte de la obra poética de Saúl Ibargoyen, El poeta y yo (Ediciones Eón, México).
En 2005 funda, junto al cineasta Álvaro Moure Clouzet, elMontevideano Laboratorio de Artes y en 2010 la Escuela de Cineastas del Uruguay.
Sus novelas Morir con Aparicio y Jesús de Punta del Este fueron adaptadas para el teatro y el cine, respectivamente. A partir de 1990, además, Morir con Aparicio (considerado el clásico fundacional de la nueva histórica uruguaya) es utilizada durante más de una década como libro de texto en La Sorbonne por el catedrático en Literatura Hispanoamericana y Maître de Conférences Olver Gilberto De León.
En 2003 se estrenó el espectáculo teatral La Negra Jefa, basado en la novela homónima, escrito en coautoría con María Isabel Espinosa y dirigido por Horacio Lapuriz.
En la Semana de la Cultura por Uruguay que se realizó en La Sorbonne en noviembre de 2006, con la intervención más de 40 especialistas en literatura hispanoamericana a nivel continental (evento filmado por Álvaro Moure Clouzet) Hugo Giovanetti Viola fue homenajeado, junto a Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández, Marosa Di Giorgio y Enrique Amorin, como uno de los escritores más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
En 2007 es presentado en el hotel Conrad de Punta del Este (en el marco del Primer Encuentro de Cine Nacional) un making-off del largometraje Jesús de Punta del Este, co-guionado por HGV junto a Guillermo Wood, y dirigido por el cineasta Álvaro Moure Clouzet. Tres años más tarde, se estrenará también en el hotel Conrad el cortometraje Esto lo aprendí de Onetti, guionado por HGV sobre la base de uno de sus relatos.
En 2015 es estrenado el largometraje documental La sombra fisurada, realizado a propósito de su vida y obra por el poeta y videasta Juan Pablo Pedemonte (Serie Los pájaros ocultos).
En 2016 su Manifiesto minimalista 2004 aparece integrando el volumen de homenaje a la catedrática Ludmila Ilieva, que se edita en Bulgaria.
En 2017 presenta La mirada de Olga Pierri (elMontevideano Laboratorio de Artes, en formato papel y WEB), texto presentado en el homenaje póstumo realizado a la legendaria maestra de la guitarra uruguaya.
En 2019 dicta una conferencia en la Milonguita Montevideo de Viena sobre la influencia del barroco contraconquistador americano en la cultura eurocentrista.
Ha sido traducido al francés y el finlandés, además de publicar dos poemarios en México: Heredad de mi padre (Premio Plural 1982) y El cielo entre los dientes (Ediciones La hoja murmurante).
En 2020 elMontevideano Laboratorio de Artes edita, con el apoyo de l’Université de Poities y en versión virtual bilingüe, la novela viaje al fin del miedo / Creer o reventar (Voyage au bout de la peur / Croire ou crever), traducida al francés por Carl D’Ableiges y con prólogo de Maryse Renaud.
En 2022 elMontevideano Laboratorio de Artes y el Foro Viena-Montevideo realizan, en Uruguay y en Austria, el lanzamiento internacional de la BIBLIOTECA VIRTUAL HUGO GIOVANETTI VIOLA / OBRAS COMPLETAS 1973-2022.
El taller de la vida / Confesiones
Te invitamos a leer este libro autobiográfico de Hugo Giovanetti Viola
CAPITANIAS DEL VUELO
SELECCIÓN DE LOS PRINCIPALES REFERENTES CULTURALES ORIENTALES EN LA OBRA DE HUGO GIOVANETTI VIOLA
En setiembre de 2003 se realizó en Montevideo el Primer Encuentro Cultural Bolivia-Uruguay, organizado por la Fundación Patiño (Suiza-Bolivia) y el Ministerio de Cultura y la Facultad de Humanidades y Ciencias del Uruguay.
Y en esos días, la escritora y Licenciada Alejandrina da Luz, con quien compartimos la responsabilidad del diseño del simposio a nivel de integración de las mesas redondas, coordinación de los tópicos de las ponencias y desarrollo de los debates, me hizo una entrevista por escrito para ser publicada en las revistas El entrevero de México y Porte des Poetes de Francia.
El talento y la postura border-line de Alejandrina transformó el cuestionario en un profundo desafío autoinvestigativo, y una de las preguntas me obligó incluso a programar un folleto ensayístico que edité en 2004.
Fue la sexta pregunta: ¿Cuál es la montaña de la literatura uruguaya? Desde Julito y sus éxtasis aparecen montañas, como si las mismas fueran capaces de saltar tranquilamente de la orografía a la ortografía…
Y la respuesta terminó escapándose irremediablemente de lo específico literario hasta abocarse así:
En este caso preferiría hacer una lista elemental de 11 CAPITANES DEL VUELO, ya que nuestra montañosa poesía femenina es una cordillera que se define sola.

Isidore Ducasse (Conde de Lautréamont):
Un muchacho que murió a los veinte y muy pocos años en un París pandémico. Se llamaba a sí mismo “el montevideano” y soñaba con hacerle el amor a una tiburona asesina en un estuario empurpurado por la sangre de Dios. Fue el principal inspirador de la vanguardia surrealista francesa, a la que se adelantó más de medio siglo.

Julio Herrera y Reissig:
Segundo genio rampante y tallador de un modernismo hermético que alimentó a Vallejo, a Neruda y a la Generación del 27 española más que el pater Darío.
Eduardo Fabini:
Primer gran narrador del cielazo criollo (Lezama Lima dixit) de espuelería barroca mestizada con la vanguardia eurocentrista del 900. Un legítimo par de José Hernández.

Carlos Gardel:
Grano de oro intemporalizador de un hierogasmos quilombero que hizo bailar al mundo.

Felisberto Hernández:
Pianista de tranvía, falso llorón y peleador a solas por nuestro primer riel verbal contemporáneo. Abismal fluorescencia.

Joaquín Torres-García:
Actual monarca ordenador del viento en la Peatonal Sarandí. Tuvo un trono de barro místico y prehistórico que la gran mayoría de los morfadores de asadito junaban como a un curioso tacurú bostero.

Juan Carlos Onetti:
Fundador del megafalo novelesco latinoamericano. Niño con la ñata apoyada en el sexo de la Dios.

Obdulio Jacinto Varela:
Primer capitán posterior a Pepe Artigas que se sintió responsable de nuestra felicidad simbólica. La negrura divina.

Manuel Espínola Gómez:
Máximo espiralador de una cultura matrera de multifacetismo renacentista. Matador de cualquier cornamenta que amenazara a la Fonte de la suave patria.

Alfredo Zitarrosa:
Voz que lloró por el Uruguay entero cuando entendimos lo lejos que estábamos del vuelo planetario.

Álvaro Pierri:
Único agregador de LUX soberanamente uruguaya a la completud azul. Vive en Viena y Mozart se despierta desmelenado por su guitarra y sonríe: Este salvaje de Pan de Azúcar apedrea a la Academia con diamantes, carajo!!!!
Y ahora, dos décadas después del Primer Encuentro Bolivia-Uruguay, sería bueno precisar que lo del capitanato implica la concreción de una síntesis con injerencia prospectiva, un salto tensional del discurso que reordena empujando. Gente con vuelo hay mucha, pero capitanes no.
También quiero completar la lista de varones con un futbolista que le pintó la cara al mundo de celeste en el Mundial de Sudáfrica, dos trovadores de
grano purificador que se consolidaron durante la dictadura fascista, y un guitarrista pierrista y neo-grelero que implantó el tango “contraconquistadoramente” en Viena: Diego Forlán, Gastón Ciarlo “Dino”, Eduardo Darnauchans e Ignacio Giovanetti.
Y esta vez voy a arriesgarme con la enumeración de siete Capitanas numínicas: las musicantes Olga Pierri, Amalia de la Vega, Vera Sienra y Cristina Fernández, la bailarina carnavalera Marta Gularte y las poetas Delmira Agustini, Susana Soca y Marosa Di Giorgio.
En la contratapa del folleto ensayístico sin valor comercial que edité en 2004 con el título de 10 CAPITANES DEL VUELO retratos para desarmar, se agrega una especie de proclamita border-line, además, de esas que ignora prolijamente el oficialismo cultural que trasciende desde siempre a cualquier bandería política: Esta muestra va dedicada a todos los uruguayos que amaron y aman la cultura con desinterés, y pretende recordar -tan humildosa como tajantemente- que si la bandera no aspa con mucho vuelo es boleta, señores dirigentes que se despiertan pensando en las urnas. Y para eso deberemos rearmar con cabeza propia y grandeza comulgante lo inevitable de nuestra época, aunque frente a cada crisis-pozo (made en el materialismo moderno) del mal llamado “paisito” nos aturda esa murga antiheroica que se podría llamar “La reina de la queja”.


