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I Festejen • II Perdón • III La infanta y el borracho • IV El Pato Donald goleador y su grito en el cielo de Maracaná • V El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa • VI Niña muerta bailando • VII Las llaves del reino • VIII La pelota no se mancha
(Año: 2009 / 2020) Se trata de un conjunto de relatos de mediano aliento que podrían ser considerados tanto cuentos como nouvelles, en su mayoría estructurados en base a 16 capítulos de 40 líneas, lo que pauta una poética de la forma que recurre a la geometría para crear un
desarrollo sosegado de historias que alternan sistémicamente, sin embargo, no sólo la linealidad de los sucesos sino la interacción dialéctica de los hablantes.
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Primeros cuatro capítulos del relato FESTEJEN
1 / A las diez
Senel Rabí cruzó jadeando el último piso del sanatorio y demoró en sobresaltar a la mujer que observaba el gentío de la calle:
-Buenas noches, señora. ¿Usted es la acompañante de Loreley Rial?
-No -se descuelga los lentes para ofrecerme una simpatía inarrugable. -Los acompañantes bajaron hace un rato a festejar. No pueden demorar mucho.
-¿La señora Rial está consciente?
-Sí. Muy sedada, claro.
-Yo vengo nada más que a traerle un libro, pero me gustaría charlar con ella.
-Pruebe -se alisó juvenilmente los alones de la media melena dorada la mujer. -¿Puedo contarle algo?
-Cómo no.
-Mi hijo está agonizando en el cuarto pegado a Loreley. Tiene un tumor en la cabeza y a veces lo oigo hablar con el ángel de la guarda. Hoy lo llamó por el nombre y todo. ¿No va a reírse de mí?
-Qué edad tiene su hijo.
-Veintisiete. Nació con un retardo pero llegó a escribir poemas preciosos.
El hombre-muchacho con complexión de garza sonrió celestemente hacia las explosiones y las consignas provocadas por el triunfo electoral:
-Yo le traigo un libro de poemas de mi tío a Loreley. Fueron medios novios en el liceo.
-Ah. Jerónimo Rabí -junta las manos ella derramando el inconfundible entusiasmo de las maestras-samurais. -Lore siempre habla de él.
-Y él siempre hablaba de ella.
-Perdóneme que lo entretenga un momento más. ¿Usted piensa que allá abajo hay gente capaz de festejar que un moribundo haya salido del coma y ahora yo sepa el nombre del ángel de la guarda?
-Claro que sí, señora. Hay demasiada gente.
2 / A las once
Senel Rabí estaba sentado al lado de la cama donde Loreley Rial acababa de morir y escuchó crecer un llanto en el corredor y caminó hasta la puerta, pero no se asomó.
-Que reviente ratoneándose con las ex -chilla una muchacha de voz muy conocida. - Pero después que no se venga a emborrachar aquí.
-Shhhh.
-¿Sabés lo que es encontrar dos ex en dos cuadras y comerles la boca igual que en una orgía? ¿Sabés lo que me gritó el cirujano grado 5 clon de Brad Pitt en la última borrachera? Que era una tarada con un culo digno del Hombre Nuevo. Eso sí que le gusta comer. Lo obligás a elegir entre las obras completas de Lenin y mi culo y chau PCU. Te juro. Bueno, mientras no engorde.
-Y yo te juro que si no parás inmediatamente de gritar como una yirita llamo a la nurse.
-Deben estar todas festejando.
-Basta, Lu -le alcanzó otro pañuelo la maestra-samurái a la locutora más hermosa de la televisión. -Tu suegra tiene visita. Y yo tengo que darte la mejor noticia del mundo.
-¿Visita esta noche? Un cura, solamente.
-Es un sobrino del amigovio que le escribía poemas a Loreley en el liceo. Le trajo un libro.
-Pobre Loreley.
-Y enseguida que ustedes se fueron Alejandro volvió a hablar con el ángel. Se llama Mickey.
-Quién.
-El ángel. Y Alejandro le dijo: Dale, Mickey. Llevame.
-Qué divino.
Entonces se oyen las zancadas del hijo de Loreley, que ya se embuchó las copas del sentimentalismo:
-¿Dónde estabas, boluda? Casi me vuelvo loco buscándote. Mi amor. Mi caramelo. ¿Por qué llorás así?
3 / A las diez
Senel Rabí apagó el televisor y se acercó a la mujer hinchada y pelada que entreabría una mirada de pez:
-Loreley.
Ella apenas mueve la boca, pero después que le explico quién soy le tengo que alcanzar el libro enseguida para que no se desclave el suero.
-Yo ya casi no veo -le desapareció el ronquido a la mujer color pus. -Quería acariciar esto, nomás. Sentate. Mi prima se enteró recién hoy que estabas en un convento. A mí ni siquiera me dejaron tomar la comunión. Y la única persona que me adoró en el mundo fue tu tío. No te contó Jerónimo.
-Más o menos.
-Yo era una de las más lindas del liceo y él parecía el flaco Cleanto pero con ortodoncia y unos granos horribles. Pobrecito. Hasta que una compañera de clase me contó que se pasaba escribiéndome poemas. Y un día que se jugaba un campeonato de rummy interliceal en Solymar nos eligieron como pareja del 10 y llegamos a la final. Perdimos por 3 puntos, pero nadie se dio cuenta que jugamos los tres alargues con las piernas agarradas por abajo de la mesa.
-Eso no lo sabía.
-Y después él empezó a acompañarme a la salida y un día que organizamos un baile para ir a Porto Alegre se tomó como veinte chopitos y terminó gritando que era capaz de besar toda la vereda para que en un solo viaje al liceo se me pasara el dolor que sentía por la muerte de mi abuela y cuando me llamó para pedir disculpas yo le dije que iba a encontrar muchas mujeres que lo quisieran.
Entonces Loreley larga una especie de tos-eructo y sigue hablando un momento sin sonido y pierde completamente el resplandor, aunque cuando amago a levantarme ronca:
-Me falta Porto Alegre.
4 / A las once
Senel Rabí se asomó al corredor y la muchacha lo vio, pero en ese momento el hijo de Loreley apoyó la cabeza en la ventana para contarle a la maestra-samurái:
-El primero de mayo de 1975 mi viejo me llevó a jugar baby-fútbol a la iglesia de Rossell y Rius. Yo me levanté tempranísimo y lo encontré leyendo a Lenin en la cocina y me acuerdo que me explicó la teoría del reflejo. Materialismo y empiriocriticismo. Después mi madre hizo una escena espantosa pidiendo que no se metiera en nada y mientras estábamos jugando se armó una manifestación relámpago en el ombú de Anador y llegué a ver justo cuando los milicos se llevaban a mi viejo, cagándolo a palazos. Traé el Johnnie, Lu. La chiquilina no le hace caso y yo todavía no puedo creer que sea la conductora de Rock & ratones que me excita en el convento.
-Esa vez lo soltaron -entornó un odio encandilado el médico. -Y a los quince días volvieron a llevárselo y nunca más. Yo tenía doce años. Y mi vieja hizo todo lo que pudo con las otras familias de los desaparecidos pero nunca entendió que mi viejo había caído por la revolución. Y un día empezó a reírse a toda hora. Una risita como de porro. Linda y boba. Hasta que la primera vez que traje un compañero de facultad a casa nos ofreció una grapita después de comer. ¿Y el Johnnie, Lu?
-Tranquilo, Andrés -le acaricia un hombro mientras me relojea relampagueantemente la maestra. -Acá no es el lugar.
-No me jodas, Sofía. Hoy tengo que mamarme hasta ver a Lenin sentado en la cocina con mi viejo, explicándole al mundo que la verdad es esto: el pueblo unido en la calle y corran perros hijos de puta. Los torturadores y el alcahuetaje deben estar más cagados que los Romanov. Pero en esta Nochebuena se come caca, macho. Uh: el mensaje presidencial. Vamos a ver la tele, mi amor. Vení, Sofía. Esto es como tu pueblo zafando del faraón. Hoy los uruguayos somos todos los pueblos extirpando el tumor del imperio y el peluconerío oficial que se arrodilla a lambetearle las botas a Bush. El médico galán cuarentón y ya con barriga de whisky despegó la cabeza del vidrio justo cuando Senel se le acercaba.
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(40 CRÓNICAS UCRÓNICAS) es un libro atípico en el que el autor agrupa distintos géneros (entrevistas, poesía, narrativa y ucronías surrealistas) con la misión de capturar la esencia y existencial y metafísica de su padre, el plástico torresgarciano HUGO W. GIOVANETTI SANNA (1919 / 1979) a quien considera deberle “todo” en la vida.
(Año: 2020 / 2026) Hace unos años supe que mi única manera de llevar un diario era ir testimoniando el trajinar de mi trágica luminosidad fisuradora de la sombra amniótica a través de poemas de corte popular emergidos en forma de bitácora casi cotidiana (en un principio fueron haikus y después tankas rimadas, a los que muy de vez en cuando se agregan sonetos, sextillas o décimas, aparte de algunas reflexiones que pretenden aproximarse tanto a los koanes como a los llamados logiones evangélicos apócrifos). En pleno apocalipsis de la era de Gutenberg los textos siguen apareciendo continuamente en las redes y gracias a Internet (y al infatigable empuje autogestionario de elMontevideano Laboratorio de Artes, que fundamos hace ya 18 años con el cineasta multimediático Álvaro Moure Clouzet) dialogan sin el menor afán de lucro (el symbolleim dialógico es el reverso del diabolleim que rasga la unidad comulgante) con innumerables lectores de todas las capas sociales no uniformizadas ni manipuladas por el gusto oficial (o esnobismo globalista) que parecen ir proliferando ad infinitum sin que el establishment de capilla me haya puesto de moda ni me haya sido necesario mendigar espacios en las siempre flechadas editoriales de tirajes paupérrimos y copete multinacional (inventadas más para lavar dólares que para difundir cultura), lo que en mi caso significa algo así como haber concretado el sueño del pibe. En el volumen de mi Biblioteca Virtual que titulé Puro verso figuran los textos iniciales de Hombre solo adorando, pero en los últimos dos años se sumaron muchos otros que seguramente no dejarán de multiplicarse hasta mi último aliento.
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