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(Año: 2023) 20 HISTORIAS INSPIRADAS EN LAS CANCIONES DE LOS BEATLES
Este tipo de narración “guionada” tiene su antecedente en un genial relato del joven Hemingway, “Hoy es viernes”, que está escrito de esa manera. En esta serie el autor inventa 20 historias inspiradas en canciones de los Beatles. El texto dialéctico está más o menos vinculado con la canción a la que alude, aunque tratando siempre de constituirse en un relato independiente.
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PRIMER TEXTO: NO TE VAS A PONER A LLORAR POR ESO
(“THIS BOY”)
Alita llama por teléfono a las 5 de la mañana a Senel. Los dos tienen 16 años.
Alita: “Te desperté”.
Senel: “No. Me agarraste escribiéndole un poema al Cholo Vallejo”.
Alita: “Uh. Perdoname”.
Senel: “Pero no te vas a poner a llorar por eso”.
Alita (después de sonarse varias veces la nariz): “Es que tenías razón. Leandro es un soberbio hijo de puta”.
Senel (agarrando y prendiendo un cigarrillo con una sola mano): “Qué pasó”.
Alita: “Todo lo que me dijiste que me podía pasar. Fue el domingo. Aunque te equivocaste en algo: el beatlecito no me quiso jamás”.
Senel: “Y sin embargo en las últimas misas te venía junando como si fueras la Virgen”.
Alita: “No jodas con la misa. Lo que pasa es que vos sos tan fanático que no te das cuenta de que en el colegio casi nadie cree en nada: lo único que les importa es tener una nota pasable en religión. No tendría que existir esa materia de mierda”.
Senel (estirándose en la cama y mirando el lugar descascarado de la pared que agarró a patadas la noche que la muchacha le pidió que dejaran de ser novios porque se había enamorado del beatlecito): “¿Pero te acordás que el día que tomamos la comunión me abrazaste para decirme ‘La fe te la debo a vos’? Bueno, todavía eras muy chica”.
Alita: “Y nunca había conocido a un pibe más parecido a Jesús que vos”.
Senel: “Eso también me lo dijiste la primera vez que me la chupaste”.
Alita: “Pero además solamente vos podías ser capaz de serruchar hasta lastimarte sin pedirme que me dejara de tapar la concha como una tarada. Aunque nunca entendiste que eso no lo hacía solamente por miedo a que me desvirgaras”.
Senel (aplastando el filtro quemado del cigarrillo): “Dios mío. Así que el Lennon de la clase te obligó a cojer de verdad. En menos de dos hemanas”.
Alita (tosiendo cavernosamente): “No. Fui yo la que le pedí que me destripara. Siempre me pareció muy raro que no me preguntaras por qué te obligaba a hacer aquella payasada”.
Senel (sosteniendo el teléfono con un hombro y agarrándose las manos): “¿Te dolió mucho?”.
Alita: “No. Sangré apenas. Y además me hice la fantasía de que estaba cojiendo con John Lennon de verdad y tuve un orgasmo salado. Y al otro día el loco me llamó para decirme que estaba confundido y que ya no le interesaba ser mi novio. Pero lo que yo quería contarte es por qué te obligaba a hacer aquella boludez que casi te enloquece”.
Senel (prendiendo otro cigarrillo con un jadeo bronquítico): “Okey. Contame”.
Alita: “Porque no quiero ser de los que piensan que la vida es la cruz. Y ustedes los creyentes son muy contagiosos. ¿Vos estás seguro de que vas a seguirme queriendo, como me decías cada vez que me llamabas para avisarme que Leandro me iba a joder?”.
Senel: “Ya sabés la respuesta, mi amor. Che: me imagino que el beatlecito por lo menos tuvo la delicadeza de usar un condón después de haberle robado la mujer al prójimo”.
Alita: “Claro. Se lo compré yo misma. ¿Y ahora por qué estás llorando vos?”.
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